La
Guerra de Troya aún no ha terminado cuando Odiseo abandona la
marismas en la delta del ESCAMANDRO y ataca a los Ciconios [1]
en la parte septentrional de la costa troyana donde pierde todo contacto
con la realidad durante un espacio de 20 años antes de regresar
a sus sentidos en las playas de Forcis [12].
Nótese
que los 12 episodios en la Desventuras de Odiseo tienen asociación
con las 12 casas o estaciones del Zodiaco, empezando, no como hoy lo
tenemos hoy, sino con Toro (Tauro) en el mes de Enero, y Cangrejo (Cancer)
en Marzo con el equinoccio de la primavera.
Dos
aspectos sobre la Odisea nunca claramente entendidos hasta
ahora, son, primero, la semejanza de sus eventos con los de la Argonautica
de Orfeo (de la cual poco nos ha llegado hasta el presente, aunque conocida
en segunda versión a través de la obra de Apolonio de
Rodas), y, segundo, asombrosos paralelos con la Epica de Gilgamesh.
En
el caso de la Argonautica, Orfeo, uno de los argonautas que
acompaña a Jason en busca del vellocino de oro, le canta al mundo
desde la cúspide de Monte Samo y lega su recuento de las peripecias
sufridas a bordo del Argo, en la misma forma que Odiseo también
es primera fuente de sus propias desventuras, que las lega al mundo
en Itaca, que yace a la sombra de Monte Samo.
En lo que se
refiere a paralelos entre la Odisea y la Epica de Gilgamesh,
se infiere un contacto cultural bastante estrecho entre Troya y Hatusas
(Imperio Hitita) en el centro de Asia Menor (de hecho, varias tabletas
hititas atestan un diálogo político); a diferencia de
la Argonautica y la Odisea, la Epica de Gilgamesh
tiene versiones: la acadia, tardía, y la sumeria, temprana
(u original); evidentemente, la versión acadia, tardía,
es la que sufrió una influencia "orfica", por decirlo
así.